El presente texto lo escribí cerca del 21 de octubre de 2008, cansado de pedirle a los medios de prensa de Mendoza que pusieran algo referente al día del Radioaficionado Argentino a cumplirse el 21 de octubre de ese año. Dada la no respuesta de ninguno de los medios (varios…) es que salió esto…
Soy radioaficionado… ¿Qué es eso?
Hace muchos años decir «SOY RADIOAFICIONADO» significaba mucho. Era muy poca la gente que no sabía, al menos un poco, de qué se trataba.
Hoy, decir «SOY RADIOAFICIONADO» es, tal vez… la misma nada.
No me voy a poner a analizar todos los motivos de por qué pasó esto. Solo puedo enumerar algunas cosas, como la misma globalización, los tiempos acelerados que vivimos, la impresionante cantidad de información, internet y tantísimos motivos por los que la actividad fue quedando con menos integrantes.
En esto, que algo quede claro: la actividad no decayó en absoluto; lo que en todo caso decayó es la cantidad de personas que poseen su licencia para ser radioaficionado.
¿Por qué se alejó tanta gente? Yo creo que casi por lo mismo que lo anterior.
Ahora bien… Quien no es radioaficionado, ¿sabe de qué se trata esto? ¿Sabe por qué somos llamados desde antaño «locos», como aquellos primeros «Locos de la Azotea», que a las nueve de la noche del 27 de agosto de 1920 producían sin saberlo un hecho que sería histórico desde el Teatro Coliseo de Buenos Aires? Enrique Telémaco Susini, médico otorrinolaringólogo, músico y radioaficionado, anunciaba con su voz de barítono: «Señoras y señores: la Sociedad Radio Argentina les presenta hoy el festival sacro de Ricardo Wagner, Parsifal…».
¿Es consciente de que, si investiga un poco, es casi seguro que sin saberlo conviva con un radioaficionado o al menos conozca a más de uno y no sepa que lo es?
Ser radioaficionado es un… ¿hobby? ¿Pasatiempo? ¿Diversión? ¿Investigación? ¿Aprendizaje? ¿Conocimiento?… Y sí, es todo eso y mucho más.
Pero ¿qué es entonces? Es una actividad que tiene tantas variantes y tantas cosas por hacer que no sé si en realidad tiene una definición exacta. Lo que sí sé es que es algo apasionante; es casi un viaje de ida… obvio, siempre y cuando se realice como debe ser y no canse.
Quien lee esto… – ¿Sabe que el gobierno de EE. UU. confió en los radioaficionados y se logró establecer la mayor parte de las comunicaciones cuando cayeron las Torres Gemelas?
– ¿Sabe que gracias a los radioaficionados se mantuvieron las comunicaciones en el tsunami de Asia no hace mucho tiempo?
– ¿Sabe que gracias a los radioaficionados se llevaron a cabo las comunicaciones en el terremoto de Perú y en las inundaciones de México?
– ¿Sabe que gracias a los radioaficionados se logró organizar las comunicaciones en los terremotos de Chile y México de años atrás, o sin ir muy lejos el de hace poco en Italia?
– ¿Sabe que gracias a los radioaficionados se mantuvo una coordinación impecable de Bomberos, Defensa Civil, Gendarmería y el Gobierno municipal en los increíbles incendios de General Alvear (Mendoza) a fines del año 1994, de donde luego derivó una amplia red de cobertura de sistemas de radio para este fin?
Catástrofes de lado, no puedo dejar de citar la forma en que esta actividad ha estado acompañando desde los primeros tiempos a los grandes avances de la ciencia y la tecnología: internet es una de ellas, satélites, estaciones espaciales (tal es el caso de la MIR o la actual ISS – Estación Espacial Internacional), aportando miles de investigaciones a estos avances.
Puedo citar miles de operaciones realizadas en catástrofes o de cualquier otro tipo, pero en definitiva es bueno saber que en el momento de una catástrofe, aun siendo devastadora, por más modernas que sean las comunicaciones y los equipos actuales, lo más probable es que todo colapse, salvo… nuestras comunicaciones.
– ¿Sabe acaso que el primer satélite de Argentina fue el LUSAT-1 y que… ¡oh, casualidad!, fue una de esas tantas locuras que se les ocurren a los radioaficionados? Sí… aunque usted no lo crea o por la prensa crea que el primer satélite argentino fue otro… pues no… sépalo y agéndelo: ¡LUSAT-1, primer satélite argentino, ideado por «locos» similares a aquellos primeros de la «azotea»!
Somos considerados la mejor red de operadores para cualquier Estado por el solo hecho de estar equipados y entrenados por nuestra propia cuenta y nucleados en instituciones como los radioclubes.
¿Sabe usted que nuestra actividad, al fin y al cabo, cumple una función social y que en la mayoría de los casos es sumamente silenciosa?
¿Qué me hablan del chat por internet? Si esto lo hacemos desde hace años (y muchos…) con gente real, palpable, hablando con esa persona a miles de kilómetros que en más de una oportunidad hemos conocido en persona y con quien nos hemos sentido como amigos de toda la vida.
En fin… hoy es un día muy especial: es el DÍA DEL RADIOAFICIONADO ARGENTINO y, por estas pequeñas cosas que cuento y por muchísimas más, me siento orgulloso de pertenecer a una comunidad donde el estudio, la investigación, el aprendizaje, la solidaridad y sobre todo la humildad son cosas corrientes y hacen que las noticias diarias se lean de otra forma.
Agradezco y agradeceré de por vida a mi «padrino», tío y colega, Alberto Granata –SK– (LU5HN, ex LU8MBV), quien allá por el año 1978 me hizo conocer esta actividad que jamás abandoné.
Vaya para los colegas LU el mejor de mis saludos y aliento para seguir haciendo grande esta actividad.
Vaya para quienes no conocen esta actividad la invitación a conocerla, descubrirla, sentirla y practicarla.
Vaya para la prensa en su totalidad un deseo de que entiendan que, si bien no podemos hacer oídos sordos a las malas noticias diarias, también existen noticias importantes y muy buenas…
La noticia de hoy es esta: ¡es el DÍA DEL RADIOAFICIONADO! ¿Para qué más?